Escritorio con diario, vela y té, ambiente contemplativo

Las cinco fases del acompañamiento

No existe un guion rígido porque cada persona trae una situación distinta. Pero sí hay una estructura que he ido afinando desde 2018 y que funciona como un mapa orientativo. Estas son las cinco fases por las que pasamos juntos.

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Consulta inicial gratuita (20 minutos)

Nos conocemos por videollamada o en persona. No es una sesión de coaching: es una conversación para que me cuentes, en tus propias palabras, qué te ha traído hasta aquí. Yo te explico cómo trabajo, qué puedes esperar y qué no. Al final de estos veinte minutos, ambos decidimos si tiene sentido seguir adelante. No hay ningún compromiso. Si sientes que mi enfoque no encaja contigo, te lo digo con honestidad y, si puedo, te recomiendo a otro profesional.

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Primera sesión: escucha profunda

La primera sesión completa dura 60 minutos y tiene un ritmo diferente al de las siguientes. Empezamos con un ejercicio de respiración de cinco minutos para bajar la velocidad mental. Luego te hago una serie de preguntas abiertas que no buscan respuestas correctas, sino que te ayudan a poner palabras a sensaciones que quizá llevas tiempo sin nombrar. No tomo notas delante de ti para no romper el flujo, pero después de la sesión apunto las ideas clave en un cuaderno que solo veo yo. Al terminar, te propongo un ejercicio breve para hacer en casa durante la semana: puede ser una meditación de siete minutos, una pregunta para reflexionar por escrito, o simplemente observar un hábito concreto sin intentar cambiarlo.

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Sesiones de exploración (semanas 2-6)

Aquí es donde ocurre la mayor parte del trabajo. Cada sesión empieza revisando el ejercicio de la semana anterior: qué notaste, qué te sorprendió, qué te costó. A partir de ahí, profundizamos en el tema que haya surgido. Algunas semanas trabajamos con visualización guiada, donde te pido que cierres los ojos y recorras una escena interior que yo voy describiendo. Otras veces usamos un ejercicio que llamo "la silla vacía", donde hablas con una versión de ti misma que todavía no existe pero que te gustaría llegar a ser. No todas las sesiones son intensas. Hay semanas más ligeras, de integración, donde simplemente revisamos lo que ya ha cambiado y lo celebramos.

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Sesión de integración

Hacia la sexta o séptima semana, dedicamos una sesión entera a mirar el camino recorrido. Repasamos las notas que he ido tomando, las comparamos con lo que sentías en la primera sesión y definimos juntos un plan concreto para las semanas siguientes. Este plan no es una lista de objetivos abstractos: son acciones pequeñas y específicas. Por ejemplo, una clienta que trabajaba en una consultora decidió en esta fase reservar las mañanas de los miércoles para trabajar sin reuniones, algo que llevaba meses queriendo hacer pero no se atrevía a pedir.

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Seguimiento y cierre

Después de la sesión de integración, pasamos a una frecuencia quincenal. Estas sesiones son más cortas (45 minutos) y se centran en ajustar el plan, resolver obstáculos que hayan aparecido y consolidar los cambios. El proceso completo suele durar entre diez y catorce semanas, aunque hay personas que prefieren continuar con sesiones mensuales de mantenimiento durante varios meses más. El cierre lo decidimos juntos: cuando sientes que puedes seguir sola, nos despedimos con una última sesión donde hacemos una meditación de gratitud y yo te entrego un resumen escrito de todo el proceso.

Lo que guía mi trabajo

Hay cuatro ideas que sostienen cada sesión. No son reglas ni dogmas, sino principios prácticos que he aprendido acompañando a más de ciento veinte personas en los últimos seis años.

  • El ritmo lo pones tú. No hay prisa por llegar a ningún sitio. Si una semana necesitas hablar durante toda la sesión sin hacer ningún ejercicio, lo hacemos. Si otra semana quieres meditar en silencio los 60 minutos, también.
  • Confidencialidad total. Lo que compartes en sesión se queda en sesión. No grabo las videollamadas, no comparto información con nadie, y mis notas están en un cuaderno físico que guardo bajo llave.
  • Sin juicio. No hay respuestas correctas ni emociones inapropiadas. Si necesitas llorar, lloras. Si necesitas reírte en medio de un ejercicio serio, nos reímos. El proceso es tuyo.
  • Honestidad directa. Si creo que lo que necesitas está fuera de mi campo de acción, te lo digo. Prefiero perderte como clienta a acompañarte en un proceso que no te va a servir.
Manos sosteniendo una vela encendida en un espacio de meditación

Herramientas que utilizo en las sesiones

No todas las herramientas aparecen en todas las sesiones. Elijo la que mejor encaja con lo que trae cada persona ese día. Estas son las más frecuentes:

Respiración consciente

Usamos patrones de respiración específicos para activar el sistema nervioso parasimpático. El más habitual es la respiración 4-7-8: inhalar durante 4 segundos, retener 7, exhalar 8. Empezamos cada sesión con este ejercicio durante tres a cinco minutos. Muchos clientes me dicen que solo esto ya les cambia la semana.

Visualización guiada

Te pido que cierres los ojos mientras yo describo una escena que tiene relación con lo que estamos trabajando. Puede ser un paisaje, una habitación o un encuentro con una persona significativa. No es hipnosis: estás plenamente consciente y puedes abrir los ojos en cualquier momento. La visualización dura entre ocho y quince minutos.

Escritura reflexiva

A veces te pido que escribas durante cinco minutos sin parar, sin corregir, sin pensar demasiado. Otras veces te doy una pregunta concreta y te dejo diez minutos para responderla por escrito. Lo que escribes es tuyo; no necesitas enseñármelo si no quieres. El acto de escribir a mano activa conexiones distintas a las de hablar en voz alta.

Preguntas abiertas

Esta es la herramienta más sencilla y la más potente. No te doy consejos ni te digo lo que tienes que hacer. Te hago preguntas que te obligan a mirar desde un ángulo que no habías considerado. Una pregunta bien puesta puede mover más que diez sesiones de charla superficial.

¿Te resuena este forma de trabajar?

La primera consulta de 20 minutos es gratuita. Escríbeme y buscamos un hueco esta semana.

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